- Hace unos seis meses. La cascada cae hacia abajo.
Quería algo que flotase delante. He observado los cuadros de
Hokusai, he intentado imitarlo y este es el resultado.
- No es sólo esto. En esta obra hay una figura
boca abajo.
- La he llamado "La obsesión de la vida".
Es gracioso que esté boca abajo.
- En efecto es más bien curioso.
- Dicen que es desagradable estar boca abajo, sin
embargo puede tratarse de una situación normal. Es lo que pienso.
Es la sociedad la que ha establecido arbitrariamente la incomodidad
de esta situación, exactamente como ha hecho con los diablos
y los ángeles.
- También esto es un ángel.
[...]
El profesor Hasumi ha tenido que marcharse por
un breve viaje tras haber preparado las preguntas sobre los ruidos.
- Habitualmente amplifico los ruidos. El ruido de
un disparo se vuelve ensordecedor, muy distinto de uno real. En las
películas meto ruidos impresionantes. Se ha convertido en un
estilo. Así el "bang" de la película acaba
por alejarse mucho del ruido real de un disparo. Esto es válido
también para las escenas de lucha. El ruido de los golpes no
es el real. Cuando se golpea a alguien con una piedra envuelta en
una prenda, se oye un ruido de huesos rotos que no me disgusta.
...
Es cierto, en mis películas hay largas escenas caminando. Todo
ha empezado con mi primera película, "Violent cop",
en la que esto es muy evidente. En la fase de montaje, cuando hemos
visto lo rodado, la secretaria de producción dijo que no había
material suficiente. De modo que para alargar la película hicimos
caminar al policía. Aquel recurso se volvió un estilo.
La espalda curva y las largas piernas me dan un modo de andar particular.
Es bastante agradable, de modo que lo he convertido en una constante.
La toma directa del ruido de los pasos pone en serios aprietos al
microfonista. Para grabarlos tendría que entrar en el encuadre.
Es un problema. Tampoco es posible colocar un minúsculo micrófono
en los zapatos. Pero en el fondo no es nada grave. Los pasos pueden
producir sonidos muy diversos. Los pasos en la arena, por ejemplo.
El sonido varía según la superficie sobre la que se
camina, pero no siempre es necesario. El estilo de la película
condiciona la decisión de añadir o quitar el ruido de
los pasos. Creo de todos modos que eliminándolo completamente
se acaba perturbando a los espectadores.
Tokio FM, último piso, vista sobre el Palacio
Imperial, antes de una transmisión en directo.
- Me gustaría preguntarle cual es hoy su ideal
de película. En una entrevista aparecida en Francia usted afirmaba
que para hacer una buena película bastaban diez fotogramas.
¿Piensa aproximarse a este ideal?
- A título de máxima diez fotogramas
deberían ser más que suficientes, pero si se escogen
uno por uno, se convierte en una empresa imposible. Es complicado
seleccionar. Se acaba por tener 250.000 que juntos forman un film.
Esencialmente lo ideal sería poder tomar una imagen cualquiera
de mis películas y convertirla en una fotografía que
pudiera ser extraordinaria. La música y los diálogos
sirven para llenar los vacíos. En la pintura no es así,
sin embargo se puede estar mirando un cuadro incluso por veinte minutos,
media hora. Se debería poder obtener el mismo resultado en
el cine con pocos fotogramas. De todos modos, aún siendo un
objetivo importante, no hay que tomarlo al pie de la letra, es tan
sólo un ideal.
- ¿Cuál de sus filmes se acerca más
a este ideal?
- He
logrado realizarlo en "Hana-bi", en la escena del aparcamiento
que acaba con el golpe en el capot. Tan sólo rodamos aquellos
planos. No se modificó nada. La escena es perfecta así.
No
he hecho cortes en el montaje, tenía tan sólo ese material.
Es una escena que funciona, pero sólo porque está aislada.
Este tipo de escenas resalta si se contrapone a escenas clásicas.
- En sus películas se ve a menudo el mar, pero
rara vez alguien nada, habitualmente se quedan todos en la orilla.
- En efecto, en los últimos años me
ha ocurrido una cosa curiosa. Es más bien cómico. Se
trata de un sueño recurrente. Nunca me ocurre en la montaña.
Allí tengo magníficos sueños y duermo bien. En
el mar sueño con suicidarme. Sueño que entro en el agua
andando y que me ahogo. La montaña es fascinante, el mar terrible.
Es el regreso a los orígenes, es el fin entendido como regreso
a los orígenes. No sé porqué me ocurre. Quizás
porque una vez estuve a punto de ahogarme.
- ¿Le sucedió cuando era un niño?
- Sí, caí en un estanque. Sólo
cuando me dejaron a salvo me di cuenta que desde el fondo había
visto los rostros aterrorizados de la gente más allá
de la superficie del agua, como si fuese un pez. El shock fue enorme,
aquella experiencia me marcó.
[...]