- Lo admito raramente en las entrevistas, pero soy muy miedoso. Por eso me vuelvo bravucón. Dicen que soy agresivo, pero en realidad es todo una comedia. No es una elección, sino una casualidad, como en el caso de los crímenes. Soy un miedoso que golpea. No hay una premeditación. Es terrible, todo me asusta. A fuerza de atormentarme, acabo por pasar de todo. Soy un poco como un niño que viste un bonito vestido nuevo, camina con mucho cuidado y acaba por mancharlo comiendo. Al final, no teniendo ya nada que perder, lo llena de manchas.

- Creo comprender su angustia ligada a su vida personal. ¿Se preocupa también por el futuro de Japón?

- Es inevitable preocuparse, pero pensando en la situación actual más que preocupados por el futuro de Japón estamos próximos a la certeza. Hay que ser determinado. ¿Personas como yo podrán continuar haciendo lo que hacen? Creo que no.

- En el extranjero le conocen poco. Saben que es una celebridad de la televisión, aún sin haberle visto. Ignoran, no obstante, su trabajo de columnista en "Shincho 45", la revista en la cual escribe sobre temas sociales. ¿Sus artículos tienen el objetivo de mejorar la sociedad o de hundirla aún más?

- Le parecerá extraño, pero hasta que este país no toque definitivamente fondo creo que no podrá renacer. Las medias tintas tomadas para afrontar una emergencia son la peor cosa. Debe caer todo y yo estoy preparado para caer en ese mismo instante.

- En este caso se puede pasar a la acción, como Yukio Mishima y morir inmolándose por las propias ideas. ¿Qué piensa de aquel asunto?

- Me impresionó mucho. En aquella época era taxista y me dirigía hacia la zona del drama. Escuché la noticia por la radio y me quedé atontado. Al día siguiente, en TV vi el comportamiento desenvuelto de los militares mientras escuchaban su discurso. Hoy las fuerzas del orden harían lo mismo. Esto me hizo estremecerme. En efecto, las personas como nosotros se exponen por oficio al juicio de las masas, del gran público. Puedo parecer brutal, pero no hay que olvidar nunca cuanto de cruel e injusto puede ser el público. Como actor lo he vivido. Los más grandes admiradores son también aquellos que te obstaculizan más. La gente más corriente, los japoneses más comunes en grupo pueden cometer crímenes de una crueldad inaudita. La masa es así, incluso los dirigentes extremistas serían menos crueles. Es necesario tenerlo siempre presente. Cuando se alcanza la fama, la masa se vuelve temible. En Japón empiezan a conocerme como director y eso me gusta, pero se también que muchos no ven la hora que me rompa la cabeza. Me di cuenta cuando tuve mi accidente. Por entonces ya era una celebridad en la televisión. Tras el accidente he visto las manifestaciones de alegría de los medios y de la gente corriente. Se me ha puesto la piel de gallina.

- Usted apenas ha hablado de su accidente. Tuve la sensación de que brotó de un instinto suicida, que fue una tentativa fallida de autodestrucción.

- Para ser sincero, es terrible. Pese a que no tengo ningún recuerdo de aquel accidente de moto, tengo la terrorífica sensación de haberme suicidado. He reflexionado mucho, pero no he encontrado una explicación. Es posible que haya intentado suicidarme de verdad, pero como no recuerdo nada continuo viviendo con normalidad. Es una sensación extraña.

- Continua viviendo con normalidad, pero ¿no le gustaría llegar un día a encontrar la respuesta?

- A decir verdad tengo miedo de encontrarme un día en la misma situación. Si debiese revivir aquel mismo estado de ánimo, temo que volvería a hacer la misma cosa.

[...]

- He acabado con todas mis preguntas, ahora es libre de decir lo que quiera.

- Hay una cosa que me atrae del cine, como forma creativa. Indudablemente se trata de un arte de verdad, pero al contrario que la pintura, por ejemplo, suscita reacciones inmediatas. Apenas a salido una película, se desencadenan comentarios y críticas. Probablemente los directores de hoy se dejan condicionar demasiado. Desgraciadamente el cine no perdona. Se puede pintar cuadros durante diez años sin vender ninguno, pero en el cine es imposible. Realizar una serie de películas que ninguno ve es económicamente insostenible. Necesitas una respuesta inmediata y esto es lo interesante. Para un director es aconsejable realizar tres películas a la vez. Así si uno se revela un fracaso, quedan los otros dos. Concentrando las energías en una película se arriesga estar pronto fuera. ¿Es sólo un modo para no agotar las energías o incluso moverse libremente? Cada género cinematográfico tiene su función. Pensemos en las películas policiacas, de amor, de ciencia ficción. Todos son importantes. No hay que limitarse a un sólo género. Hay que probar diversos caminos. Existen dos maneras de subir las escaleras. Subir en línea recta es decididamente más costoso. Incluso haciéndolo en zigzag se llega a lo alto. Si no se avanza en zigzag, puedes perder el norte.

[...]

La entrevista ha terminado, pero el director nos invita a su casa. Vamos con los ojos vendados, bajo las luces de Tokio. En el tiempo del trayecto los títulos de crédito.

- Nada de esta habitación me gusta mucho. Pero tengo que admitir que se trata de una opinión muy personal. Incluso en la vida diaria los artistas siempre son los críticos más severos con su trabajo, pero también son los más grandes admiradores de su trabajo. Cuando ruedo, sufro mucho más. Se mejor que nadie si estoy haciendo una buena película o no. Cuando pinto, sigo mis gustos.

- Takeshi-san, le agradecemos que nos haya dedicado tantas horas de su precioso tiempo. Espero que nuestras preguntas no le hayan embarazado.

- No.

- Gracias de nuevo. Ahora le dejamos trabajar en su nueva obra. Apenas iniciada. Muchas gracias.

[5/5]
 

[Takeshi Kitano el imprevisible, un documental de Jean-Pierre Limosin, traducido del italiano por Ferdinand Jacquemort]